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Su Protección | December 28, 2015

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Agresiones durante el juego

Agresiones durante el juego
Su Protección

La agresividad de los gatos es el segundo de los problemas de comportamiento felino, siempre que nos refiriéramos a ellos según la frecuencia de presentación. En primer lugar estarían los “ensuciamientos” de la vivienda, o también llamados comportamientos higiénicos indebidos.

AGRESIÓN FELINA

Un gato agresivo es un animal peligroso para compartir con él nuestro hogar; el peligro no suele quedar reducido a los integrantes de la familia, el gato suele demostrar su indebido comportamiento con todo aquel que se asoma o franquea la puerta de nuestra vivienda: amigos, visitas, cartero…
Los problemas de agresividad pueden variar desde un gato que sisea o bufa, e intenta interactuar lo mínimo con los integrantes de la familia, hasta aquel que ataca de forma directa y violenta a uno o más de los integrantes del núcleo familiar.
En demasiadas ocasiones las manifestaciones agresivas del gato no son tomadas en suficiente consideración por los propietarios, principalmente cuando estas conductas se producen como bufidos y escasa interacción con las personas; en el caso de producirse agresiones directas a los individuos, la consulta al veterinario suele producirse.
Debemos tener muy presente que cualquier manifestación de agresividad felina, sea de la intensidad que sea, debería ser valorada por un veterinario especializado en comportamiento.
Como apunte inicial, y hasta que el veterinario tome cartas en el asunto, debemos evitar aquellas situaciones que provoquen, motiven o desencadenen las conductas agresivas.

EN EL VETERINARIO

Cuando planteamos un comportamiento indebido al profesional, lo primero que deberá tener en cuenta, es la posibilidad de que ese modo de actuación pueda ser originado por algún problema físico o patología subyacente. Es fundamental que antes de entrar a valorar un problema de comportamiento puro se descarten enfermedades que puedan ser la única causa del problema.
Aquellos procesos morbosos que cursan con dolor como cistitis, artritis, patologías de las glándulas perianales, problemas dentales, las patologías del sistema nervioso, las alteraciones endocrinas… pueden, por si mismos, provocar manifestaciones agresivas del animal.
La información detallada del caso por parte del propietario, unida al estudio completo de la salud del animal, permitirá que el profesional elabore una correcta historia clínica. En muchos casos la presencia del veterinario en el hogar para observar el problema, ayudará a un mejor manejo y prescripción del tratamiento.
En ciertas ocasiones, y siempre que sea posible, la elaboración de vídeos caseros del comportamiento del animal ayudarán al profesional a manejar y valorar de forma adecuada la conducta.
Como la filmación del video casero no siempre es posible, como la presencia del veterinario en casa muchas veces inhibe el comportamiento inadecuado del animal… Deberemos proporcionar al profesional datos lo más detallados posibles; los que no se nos deben olvidar son:
- Expresiones faciales: posición de las orejas, ojos…
- Actitudes corporales: posturas, movimientos…
- Sonidos emitidos: bufidos, gritos…
- Situaciones en las que se producen las agresiones.

Con todos estos datos, el profesional deberá valorar los siguientes puntos antes de establecer un plan de tratamiento:

- Tipo de agresión: posturas, expresiones faciales y sonidos… agresión directa: intensidad; el animal ataca a un solo individuo o a todos los integrantesde la familia, visitas…
- Temperamento del gato: dominante, miedoso, gregario, independiente…
- Capacidad de los integrantes de la familia para poner en práctica el tratamiento oportuno.

En este punto de la valoración de la agresividad del gato, el profesional está en disposición de emitir un pronóstico; este dependerá de los siguientes puntos:

- Tipo de conducta agresiva del gato: agresión por juego, agresión por miedo, agresión predadora, agresión inducida por caricias, agresión de rango, agresión desviada, agresión territorial, agresión inducida por dolor, agresión materna, agresión aprendida…
- Edad de comienzo de las agresiones.
- Intensidad de las agresiones.
- Peligrosidad para las personas.
- Tratamiento de los problemas físicos que puedan existir acompañando al problema de comportamiento.
- Capacidad de cada uno de los miembros de la familia para manejar el tratamiento propuesto.

AGRESIÓN DURANTE EL JUEGO

La agresión que puede producir un gato durante el juego suele ser una conducta que podríamos denominar “normal” en los gatitos y gatos jóvenes. Este tipo de agresión es la más frecuente en los hogares que comparten su espacio y su tiempo con gatos.
En general, las agresiones producidas durante el juego suelen ser “leves” y por ello suelen no ser tomadas en consideración por los propietarios.
Esto es un gran error, ya que en múltiples ocasiones el no dar suficiente importancia o, peor aún, reforzar ese comportamiento con juegos cada vez más violentos, puede conducir a agresiones graves en un futuro.
La agresión durante el juego debe ser tenida siempre en cuenta, pero acudiremos inmediatamente al profesional si:

- El juego del gato se dirige a la cara de algún miembro de la familia (especialmente en niños).
- Los mordiscos o arañazos son graves.
- Los ataques no se inhiben a pesar de nuestros intentos por evitarlos.
Es importante tener muy presente que el gato, dentro de las rutinas de su juego, utiliza conductas innatas de caza, predación…
El gato es un cazador; aunque disponga del mejor alimento a libre disposición siempre encontrará un momento, una situación en la que sacar a flote sus instintos depredadores. El juego es uno de esos momentos.
Cuando el gato es muy joven, cuando desarrolla su infancia con la madre y con los hermanos, aprende a controlar en cierta medida las agresiones del juego. Si ataca a uno de sus hermanos, le muerde o araña, y le hace daño, el otro animal grita o huye… con esto, el animal agresor “comprende” que su acción es indebida.
En animales que no han disfrutado de la presencia de madre y hermanos el tiempo suficiente, es más fácil encontrarse con estos problemas de agresión durante el juego. El gatito juega con nuestras manos, con nuestros pies; quiere perseguirlos, acecharlos, atacarlos… ¡¡cazarlos!!
Cuando los gatitos juegan tras aprender que sus ataques hacen daño, no sacan las uñas en sus zarpazos, las mordeduras se inhiben sin llegar a lesionar al compañero de juego.
Si el gato crece sin la suficiente interacción social con su familia o con seres humanos que le eduquen adecuadamente, es posible que de adulto sea un animal agresivo, que muerda sin inhibición, que de zarpazos sacando las uñas… un animal peligroso.

Un gatito bien educado, al que no se le estimule mediante juegos con nuestras manos o nuestros pies, al que no se le fomente las conductas indebidas, no presentará problemas; en el caso de que ese gato tenga una cierta tendencia al juego agresivo, si manejamos adecuadamente la situación, la inadecuada conducta desaparecerá antes de que el animal sea adulto.

TRATAMIENTO

En la mayoría de las ocasiones, la agresión durante el juego se produce por gatitos y gatos jóvenes. El animal puede elegir como juguete favorito a todo aquello que presenta movimiento, que cambia de lugar, por ejemplo nuestros piés, nuestras piernas, nuestras manos…
En muchos casos, la presencia de un animal de la misma o de distinta especia, permite que este juego de caza no recaiga sobre los humanos. Entre los animales no suele producirse la agresividad durante el juego; en estos casos el mordisco suele estar inhibido y los zarpazos no presentan las uñas.

Para establecer un correcto tratamiento, debemos acudir al profesional. No son pocos los casos en los que el propietario hace gala de su “intuición” o de los consejos de profanos.
Muchos dueños ante situaciones de agresión durante el juego gritan y castigan físicamente al animal… esto no es solamente poco o nada eficaz… es contraproducente. El castigo físico de un gato agresivo aumenta su tensión y por tanto su agresividad.
En el otro lado de la balanza encontramos propietarios que ofrecen premios, caricias o alimentos a los gatos agresivos con la intención de apaciguarlos. En realidad la información que esta recibiendo el gato es que su propietario está premiando esa actitud agresiva con alimentos y cariño.

En líneas generales el profesional, tras valorar y diagnosticar un caso de agresión felina durante el juego, recomendará los siguientes puntos:

- No proponer al gato juegos agresivos.
- Desviar su atención durante el juego a objetos adecuados: todo tipo de juguetes en movimiento, que a poder ser no tengan que ser sujetados por el propietario.
- Evitar cualquier tipo de castigo físico.
- Valorar la posibilidad de incorporar otro gato de edad y temperamento parecido.
- Fármacos: en ciertas ocasiones, principalmente en gatos que presentan juego nocturno, puede instaurarse alguna terapia farmacológica, aunque no es habitual.
- Castigar de forma apropiada la conducta agresiva:
Si intentamos evitar la conducta agresiva del animal durante el juego y con el simple intento de apartarnos y dar por finalizada la sesión no conseguimos resultados, utilizaremos alguno de los siguientes métodos coactivos:
. Chorro de agua: una pistola de agua o un spray vaporizador nos servirá para lanzar un chorro de agua sobre el animal y finalizar el juego.
. Aire comprimido: existen botes de aire comprimido (limpieza de cámaras fotográficas, objetivos…) que lanzan el aire a presión. Tan efectivos o más que el chorro de agua.
. Bocinas: existen unas bocinas de uso habitual en los estadios de fútbol… su intenso y especial sonido también es muy útil para finalizar con el juego indebido del gato.

Cualquiera de los métodos propuestos sólo se emplearán tras un diagnóstico correcto del problema y tras la prescripción facultativa. El uso de cualquiera de los métodos comentados de forma indiscriminada puede generar otro tipo de problemas.

Para el tratamiento de la agresión durante el juego, también es primordial proporcionar al animal no sólo juguetes adecuados, también es imprescindible que el tiempo de juego y ejercicio sea suficiente a lo largo del día.

PREVENCIÓN

Para finalizar y como breve resumen, diremos que la agresión durante el juego se previene de forma eficaz mediante los siguientes puntos:

- Tiempo suficiente del gato con madre y hermanos.
- Socialización correcta con el ser humano.
- Ejercicio suficiente.
- Evitar los juegos indebidos.

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