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Su Protección | December 27, 2015

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Bases para una correcta conducta higiénica

Bases para una correcta conducta higiénica
Su Protección

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta el propietario de un cachorro es enseñarle como, donde y cuando, realizar sus deposiciones.

Con unos conocimientos básicos, rutina y una gran dosis de paciencia, el problema desaparecerá en un corto período de tiempo.

Una de las cosas que debemos tener en cuenta es que debemos conocer las características innatas del perro en lo referente a su conducta de eliminación; si además de este fundamental conocimiento, premiamos o potenciamos los aciertos e ignoramos los fallos, el éxito es seguro.

¿Cuáles son los momentos en los que el cachorro tendrá necesidad de orinar y/o defecar?: al despertarse por la mañana o tras un periodo de descanso, tras la comida y/o bebida y tras períodos de juego.

Si estamos atentos a estas fases de la vida del animal, nos daremos cuenta que tras ellos, el perro establece unos comportamientos, unos “movimientos” que indican que el “momento expulsivo” se acerca… se separan de nosotros, olisquean, dan vueltas…

Al observar esta rutina del animal, lo llevaremos al entorno en donde “puede” eliminar y felicitaremos su acierto.

Esto que hemos comentado se puede hacer siempre que podamos vigilar al animal…

¿Y cuando no estamos?

En estos casos debemos acondicionar una parte de la casa, o una parte de una habitación; allí dejaremos la comida, agua, su lugar de descanso (manta, colchoneta…), algún juguete… en un punto contrario pondremos los papeles para sus necesidades…

Si tenemos presente los puntos comentados, el animal nos sorprenderá con sus aciertos; a partir de este momento, y cuando pueda salir a la calle por tener sus vacunas al día, nos enfrentaremos a la enseñanza de las rutinas de eliminación en la calle.

Para conseguir que el animal “utilice” la calle, debemos llevarlo controlado con la correa, así, cuando elimine, podremos premiarle de forma inmediata… no deberíamos soltarlo hasta conseguir que eliminara y premiarlo; tampoco deberíamos permitir el juego del animal hasta conseguir la eliminación… si le felicitamos y le dejamos jugar después será más positivo para el animal que llevarlo a casa de forma inmediata tras la eliminación; muchos animales “retienen” sus necesidades por relacionar ese acto con la vuelta inmediata al hogar.

Y algo fundamental… No castigar los fallos… Lo único que conseguiremos será retrasar el aprendizaje y desorientar al animal.

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