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Su Protección | April 17, 2014

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Cómo se alimentan los gatos

Cómo se alimentan los gatos
Su Protección

El gato fue domesticado, según las fuentes más aceptadas, entre los años 1600 y 1500 a.C. Los antiguos egipcios llegaron a considerarlos animales sagrados y a valorarlos especialmente por sus aptitudes naturales para la caza, gracias a su desarrollado instinto predador.

A pesar de ser adorados como dioses, los gatos se alimentaban exclusivamente de sus presas, en aquel momento no existía el más mínimo interés por plantear una alimentación distinta a la que el propio animal pudiera adquirir por sus propios medios.

Fue a partir del momento en el que el gato pasó de ser un cazador de ratones a un animal de compañía cuando el alimento para el felino tuvo que ser diseñado… ¿si no caza, qué come?

Actualmente, pero no desde hace mucho tiempo, conocemos a la perfección los requerimientos nutricionales de cualquier gato, sea cual sea su edad o estado, e incluso disponemos de alimentos para razas felinas concretas. A esta hiper-especialización alimentaria se a llegado gracias al total conocimiento de las costumbres alimenticias de los gatos.

Aunque parezca una tremenda estupidez, un gato no es un perro pequeño; aunque ambos están taxonómicamente clasificados dentro del orden carnívoros, tienen peculiaridades que los diferencian: el gato en estado natural exhibe un comportamiento plenamente carnívoro y el perro es más bien omnívoro (alguno de sus parientes, como el coyote de California, suele degustar melón, melocotón, albaricoque, uvas, cerezas…). Los felinos son, por naturaleza, cazadores solitarios (excepto el León) que no suelen “consumir” las vísceras de sus presas… ¿y qué tiene que ver “esto de las vísceras” con ser o no ser carnívoros estrictos?.

Los cánidos ingieren generalmente las vísceras de sus presas (generalmente hervíboros) que contienen gran cantidad de “plantas” en su interior. Los felinos no suelen consumir las vísceras o entrañas, por lo que parece que no aprecian este tipo de manjar. En la mayor parte de los casos (felinos salvajes y domésticos), el cazador se alimenta de la cabeza de su presa, despreciando el resto.

Pero existen ciertas características que apoyan aún más el concepto gato – carnívoro estricto:

- Cavidad oral: Los gatos disponen de una dentadura especializada para el consumo de la carne que le proporcionaban las presas cazadas; unos dientes como los incisivos, los caninos prominentes, y los molares y premolares con una particularidad que los diferencia de los animales omnívoros: los gatos tienen menor número de premolares y molares, y su constitución anatómica se ve exenta de cúspides o coronas fisuradas, imagen característica de estas piezas dentales en el caso de los omnívoros; al ser el gato un animal carnívoro estricto, no necesita dichas estructuras.
Las mandíbulas de los gatos efectúan movimientos lateromediales (de uno a otro lado) y craneocaudales (de adelante a atrás), pero son movimientos limitados, lo que disminuye su capacidad para moler los alimentos; sin embargo la acción en tijera que proporcionan los dientes carniceros es fundamental para asestar los mordiscos en el cuello de sus presas; con este movimiento inmovilizan y matan a la presa.
Otro dato que configura al gato como carnívoro estricto en lo que refiere a su cavidad oral es que su saliva no contiene amilasa; este compuesto es el responsable de iniciar la digestión de los almidones de los alimentos; en una alimentación carnívora estricta, este componente es innecesario.

- Olfato: La superficie de la mucosa olfativa del gato también es muy superior a la nuestra… pero su capacidad olfativa es mucho menor que la del perro; el gato llega a distinguir olores que nosotros somos incapaces de percibir.
Lo más interesante de este sentido del olfato es su estrecha relación con el sentido del gusto: están muy relacionados por las posiciones anatómicas de la boca y de la nariz; las papilas gustativas de la lengua responden a los sabores… pero esta información recibida en la lengua también se transmite vía nerviosa al lóbulo olfatorio del cerebro.
Para terminar de comprender esta simbiosis entre el gusto y el olfato del gato, diremos que los felinos disponen de un órgano llamado “De Jacobsen” (u órgano vomeronasal), una estructura tubular situada tras los incisivos superiores que permite “paladear” partículas gaseosas generalmente perceptibles por el olfato y no por el gusto.

- Gusto: El sentido del gusto se encuentra alojado en la cavidad bucal y de forma más concreta en la lengua; esta tiene unos órganos receptores llamados papilas gustativas capaces de identificar diferentes sabores como los ácidos, los amargos, los salados…
Aunque parezca chocante y radicalmente distinto al pensamiento popular, parece admitido que los gatos no son sensibles a los sabores dulces… ¿Y por qué los felinos suelen presentar tanto interés por ciertos alimentos dulces como los helados, los pasteles…? ¿si no son sensibles a los sabores dulces? Parece que esto se debe exclusivamente al interés del animal por el alto contenido graso y por la especial textura de dichos alimentos.
Si diéramos a elegir a un gato su alimento ideal, para sorpresa de muchos el animal elegiría un alimento fijo, un alimento repetido… al gato, aunque nos parezca increíble, no le suele apetecer tantos cambios como les solemos ofrecer; un gato optaría sin dudarlo por un alimento de las siguientes características: con altos contenidos de proteína y grasa, de olores penetrantes y con una combinación de texturas blandas y crujientes a una temperatura ideal entre los 34 y 36 grados.

- Estómago: Debido al comportamiento alimentario del gato consistente en la ingestión de pequeñas cantidades de alimento (presas o pienso) muchas veces al día, el estómago constituye un reservorio de reducido tamaño si lo comparamos, por ejemplo, con el del perro. El estomago de los felinos en definitiva podría definirse como pequeño y de reducido fondo glandular.
Una característica de este órgano es la facilidad con la que puede expulsar su contenido al exterior (vómito); esta capacidad facilita la expulsión de las bolas de pelo que se forman tras el acicalamiento o también es útil para vomitar alimento que puede ser posteriormente ofrecido a las crías.

- Intestino: La longitud del intestino de los felinos en relación al tamaño de su cuerpo es mucho más corta que en el caso de los omnívoros y de los herbívoros; esta característica también guarda relación con el comportamiento alimentario del gato; el resto de especies, como el perro, pueden digerir variados tipos de alimentos gracias a su mayor superficie de absorción; en el caso del gato no es necesario un trayecto tan largo al sólo tener que procesar una alimentación básicamente carnívora.
Finalmente tanto el diminuto ciego como el corto colon de los gatos limitan su capacidad para fermentar y utilizar los almidones poco digestibles y la fibra en el intestino grueso; esto es así porque los gatos no necesitan ingerir este tipo de alimentos.

- Estructuras faciales: ojos adaptados a la caza (en la parte anterior de la cara y con gran movilidad y sensibilidad). Pelo facial táctil: favorece la caza nocturna.

- Uñas retráctiles: diseñadas para asegurar la presa.

- Necesidad de proteína: como ejemplo, comentar que un gato en crecimiento necesita un 50% más de proteína que un perro en crecimiento.

- Taurina: un aminoácido fundamental para la nutrición de los gatos; su ausencia prolongada provoca graves alteraciones (degeneración de retina). Los productos vegetales carecen o contienen escasas cantidades de taurina. La obtienen de productos cárnicos.

- Conducta alimentaria: la conducta alimentaria del gato viene marcada por la conducta alimentaria de sus antecesores; tanto el Felis silvestris lybica como el Felis silvestris ornata, vivían en el desierto; esta realidad hacía muy difícil el consumo habitual de agua y en lo referente al alimento, nuestros protagonistas debían conformarse con la caza de pequeños roedores a lo largo del día.
Debido a estas situaciones, el gato actual ingiere poco agua y preferiblemente le gusta el agua fresca y corriente (no es extraño ver a nuestro gato bebiendo de las gotas de un grifo mal cerrado). En el consumo de su alimento, y a pesar de tenerlo expuesto frente a sus selectivas narices todo el día, prefiere comerlo poco a poco, en múltiples tomas (de 15 a 20) y durante todo el día.

Según todo lo visto por el momento podemos alimentar a nuestro gato de tres formas:

- A libre disposición: la forma más utilizada, el gato come cuando quiere… y la cantidad que quiere. Controlar en gatos con tendencia a la obesidad.
- Control del tiempo: se le deja comer lo que quiere durante un tiempo (entre 5-30 minutos).
- Control del alimento: le ofrecemos el alimento en pequeñas cantidades, menores a las que consumiría si lo dejáramos a libre disposición.

Los dos últimos métodos se repiten varias veces al día (2-3).
Si tenemos más de un gato, deberemos disponer el alimento en tantos comederos como número de gatos habiten la casa y mejor separados; si tenemos un perro, colocaremos los comederos de los gatos en emplazamientos elevados.
El alimento del gato debería contener más de un ingrediente (aunque el alimento estuviera correctamente diseñado); los alimentos con un sólo componente hacen que el gato desprecie otras posibilidades (se hace “adicto”), lo que no es muy conveniente en el caso de tener que variar su dieta (enfermedad).
El gato por naturaleza es un buen comedor y aunque parezca extraño, el gato no nace sibarita, “se le hace”.

Las cantidades a consumir dependerán de la actividad del gato, de su estado, de su edad y de sus características individuales. Es por ello que ajustaremos su ración guiándonos por las tablas del fabricante y por las recomendaciones del profesional; en definitiva, la cantidad que debe consumir un gato es aquella que consiga mantener su peso óptimo y su estado general correcto.
El peso correcto se evidencia por la posible palpación de las costillas y por la ausencia de “flotador” en el abdomen. Un gato adulto debe ser controlado en su peso hasta conseguir adecuar la cantidad exacta de alimento diario.

PRINCIPALES ERRORES EN LA ALIMENTACIÓN DEL GATO.

- Administrar suplementos vitamínico minerales a alimentos completos.
- Administrar alimentos que contengan un sólo ingrediente. Estos ingredientes “únicos” no deberían sobrepasar el 25% del total de la dieta.
- Alimentar con comida de perros.
- Alimentar con comida casera.

DUDAS MÁS FRECUENTES SOBRE LA ALIMETACIÓN DEL GATO.

¿Comida casera o comercial?

Cualquier profesional contestaría rápidamente a esta pregunta: ¡¡la comercial!!… ¡¡Sin lugar a dudas!!
El propietario debe hacer un acto de fe y confiar en las palabras del especialista… aunque siempre existe alguno que ve en esta respuesta un claro y único trasfondo comercial.
Para disipar dudas diremos que el profesional tiene toda la razón cuando asegura que la dieta comercial es la más adecuada para alimentar a nuestro gato: estos alimentos son completos, equilibrados y cubren todas las necesidades que el organismo del animal necesita para una vida larga y sana; el dicho popular de que los gatos tienen siete vidas no debe incitarnos a experimentar con alimentos inadecuados que puedan dar al traste con alguna de las vidas citadas anteriormente.

¿Por qué no puede comer sólo carne, pescado, hígado…?

Aunque el gato sea carnívoro y por otro lado exista el tópico de que se desviven por el pescado, es justo decir que si nuestro querido amigo se alimenta de forma exclusiva de estos productos, tendrá muchísimas papeletas en la rifa de una maravillosa enfermedad.
La carne está exenta de hidratos de carbono, es pobre en calcio y vitaminas A y D; el pescado tiene prácticamente las mismas deficiencias que la carne, y el hígado puede llegar a provocar una adicción o “tozudez alimentaria” difícil de reconducir y que de forma casi segura desembocará en un importante problema sanitario; el hígado, como alimento exclusivo, puede provocar una importante hipervitaminosis A, con vómitos, pérdida de apetito, problemas dermatológicos (caída de pelo), dolores articulares,…
Si aún no estamos suficientemente seguros de lo inapropiado de estos alimentos… ¡¡ricemos el rizo!!: aún es peor darlos crudos; la carne, el hígado y el pescado crudo pueden proporcionar serias patologías parasitarias a nuestras mascotas, patologías que sin duda y sin intención compartirán con nosotros.

¿Alimento seco o alimento húmedo?

El alimento húmedo o enlatado sería seguramente el preferido por un gato si le diéramos la opción de elegir, ya que su alto porcentaje de humedad y su textura lo hace más palatable (apetecible); sin embargo, como propietarios serios y responsables que somos, debemos decantarnos por el alimento seco (pienso) por varias e importantes razones:

- Precio: la ración diaria de pienso es mucho más económica que la de enlatado a igualdad de calidades.
- Conservación: el alimento seco se mantiene perfectamente al contacto con el medio ambiente, permitiéndonos alimentar al animal a libre disposición, cosa que no podemos hacer con el alimento enlatado, ya que se deteriora fácilmente una vez abierta la lata; el fino paladar del gato suele rechazar el enlatado que no es absolutamente fresco.
Pensemos en unos días de vacaciones y lo maravilloso de poder dejar al gato en su entorno habitual con su pienso, su agua y su bandeja limpia; con el enlatado es muy difícil, prácticamente imposible si no recurrimos a costosos aparatos dispensadores de alimento, al vecino, al familiar o a la residencia.
- Salud: sobre todo la dental, que se ve favorecida por el efecto mecánico de limpieza por el rozamiento del pienso seco con las piezas dentales.

¿Qué cantidad debe comer al día?

Nuestro gato deberá consumir la cantidad de pienso recomendado por el fabricante para su edad y peso; todos los piensos y enlatados suelen llevar una tabla de cantidades; esta tabla debe servirnos de referencia para ajustar la cantidad necesaria de alimento, aunque no serán pocos los casos en los que se deba retocar ese valor por el profesional, a la vista de una incipiente obesidad o de un indebido adelgazamiento.
Debemos fijarnos siempre en las recomendaciones del fabricante y no dejarnos llevar por la supuesta voracidad de nuestro amigo o por nuestra particular idea de lo que debe consumir el felino.

¿Cuántas veces le pongo de comer?

Suponiendo que le alimentamos con alimento seco, deberíamos disponer en el comedero toda la ración del día; el gato suele comer pequeñas cantidades pero muchas veces. Esta costumbre la arrastran de su vida en libertad, en la que debían nutrirse de pequeñas piezas cazadas en varias veces y a lo largo de la jornada.
El gato suele controlar sus necesidades nutritivas mejor que el perro, por lo que insistimos en disponer la cantidad diaria de alimento y que el gato “se administre”.

¿Existen alimentos para las distintas edades y necesidades?

Por supuesto, nuestro amigo gato dispone de alimentos comerciales perfectamente estudiados para cubrir las necesidades de las distintas etapas de su vida; estos alimentos son:

- Crecimiento: para los más jóvenes; desde el destete hasta el año (aprox.) de edad. Este alimento es utilizado también para las gatas gestantes y en lactación.
- Adultos: desde el año de edad hasta los siete años.
- Adultos light: desde el año de edad hasta los siete años en animales con tendencia a engordar. No es útil para tratamientos de adelgazamiento en animales obesos. Es un producto que previene la obesidad, no la trata.
- Senior: desde los siete años en adelante.

¿Puede tomar leche?

En el caso del gato adulto sería un “pecado menor”, pero un pecado a fin de cuentas. Si alimentamos a nuestro gato con un correcto alimento, lo único que conseguimos dándole leche es desequilibrar la ración global… Mejor evitarlo.
En el caso de los gatitos es más problemático, ya que el consumo de leche de vaca suele ocasionarles unas más que molestas diarreas debido a un alto contenido en lactosa que su tierno aparato digestivo no es capaz “de manejar”.

¿Por qué comen hierba, plantas…?

Existen dos teorías:

- Para obtener un aporte extra de fibra que le permita expulsar con mayor facilidad las bolas de pelo que se forman en el aparato digestivo, debido al exhaustivo acicalado diario.
- Para compensar la deficiencia de ácido fólico en los gatos que consumen carne de forma exclusiva.

Lo más aceptado es que el consumo voluntario de hierba por parte del gato se debe al intento de expulsión de las bolas de pelo por el recto o provocándose el vómito. Mucha gente compra “hierba gatera” para que su animal la coma… no es lo más adecuado; esto se debe sustituir por jarabes o pastas de malta que facilitan el tránsito de las bolas de pelo a lo largo del trayecto digestivo; los gatos de pelo corto deben tomar malta una vez a la semana (aprox.) y los animales de pelo largo dos o tres veces por semana (aprox.)

¿Existen alimentos para gatos enfermos?

Sí, y además son muy efectivos.
Nuestros gatos tienen la suerte de disponer de variadas fórmulas dietéticas para las variadas enfermedades que les afectan: obesidad, gastritis, diabetes, alergias, cálculos, enfermedades renales, enfermedades hepáticas…
Estos alimentos suelen ser en muchos casos la base principal de los tratamientos, lo que consigue mejorar la situación con la aplicación de un menor número de fármacos.
Estos alimentos deben estar prescritos y controlados por el profesional veterinario.

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