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Su Protección | December 26, 2015

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Dar de comer a nuestro perro

Dar de comer a nuestro perro
Su Protección

Es bueno y saludable para nuestros animales de compañía que sus propietarios tengan siempre presente que una alimentación adecuada a la edad, tamaño y actividad del animal es quizás uno de los puntos fundamentales para conseguir un optimo estado de salud.

En el caso de los perros denominados de razas grandes y gigantes (mas de 25 kgs.) estas consideraciones adquieren aun mayor importancia: cuanto mayor es el animal, mayores serán sus requerimientos nutricionales.

Todos los animales, sin distinción de sexo, raza y tamaño, necesitan ingerir nutrientes fácilmente digestibles (y por tanto aprovechables) para conseguir un correcto funcionamiento de todos los sistemas orgánicos; cuanto mayor sea el tamaño del animal mayor aporte de nutrientes sera necesario, como podemos imaginar no sera igual la cantidad de “combustible” necesaria para mover la musculatura de un chihuahua que para mover la de un mastín napolitano.

Aunque esto parece tener una sencilla solución, en realidad no es tan simple, ¿cuál es la solución maravillosa para solucionar esta diferencia entre animales de uno y otro tamaño?, pues dándoles mayor cantidad de alimento, ¿no?

¡¡Pues si!!…¡¡Y no!!

Debemos tener muy presente para comprender esta situación, que el estomago de nuestro animal de compañía no es un pozo sin fondo en el que podamos introducir cantidades ilimitadas de alimento, la capacidad de un estomago es limitada y por ello la cantidad de alimentos a suministrar debe tratarse con prudencia.

Un saco de pienso barato de cualquier tienda no especializada, por muchas vueltas que le demos no tendrá la misma calidad nutricional que el saco de marca y de tienda especializada, ¡¡qué no todo es marketing!!, ¡¡qué lo bueno hay que pagarlo!!

Si nosotros tenemos un San bernardo y pretendemos alimentarle con la primera opción de alimento comentada observaremos que el animal come, come, come… Y parece que nunca esta satisfecho, parece que no crece a un ritmo lógico, no desarrolla correctamente y ademas, de regalo, el pobre animalito realiza tremendas y numerosas deposiciones.

¿Por qué?, si el alimento no tiene la calidad suficiente y por tanto los nutrientes por cada bola de pienso son escasos, nuestro pobre animal tendrá que ingerir mayor cantidad de alimento y/o en muchas veces para cubrir sus necesidades; esto suele ser origen de alteraciones digestivas de mayor o menor gravedad como simples empachos o diarreas o gravísimas torsiones de estomago.

Por tanto, como propietarios inteligentes podemos sacar la primera conclusión: el pienso de menos precio no es tan barato.

Si pensamos en la segunda opción comentada como alimentación elegida para nuestro “Sansón”, debemos saber que esa bola de pienso esta “concentrada” en nutrientes y por ello nuestra mascota no necesitara “atiborrarse” para conseguir lo que necesita, su estomago no trabajara sobre presión y su propietario no sufrirá pensando que su enorme animalito en cualquier momento acabara comiéndoselo  “por las patas”.

Un perro de raza grande o gigante necesita un mayor cuidado nutricional sobre todo en la fase mas critica de su vida en este aspecto: el crecimiento; en pocos años hemos pasado de observar problemas carenciales al lado opuesto, problemas por excesos nutricionales; el asesoramiento del profesional es fundamental, nunca debemos fiarnos del comentario del “listillo de turno” y menos en un tema tan importante como la alimentación de un cachorro de raza grande o gigante.

El aporte inadecuado de nutrientes tanto en defecto como en exceso genera problemas de distinta importancia, problemas prácticamente imposibles de observar si utilizamos un alimento de alta calidad, problemas muy habituales si damos alimento de baja calidad, alimentación casera e incluso si damos alimentación de alta calidad y añadimos variados aditamentos como calcio, vitaminas, carne, derivados lácteos, sobras de alimentos,…

El tema de la suplementación de los alimentos por parte del propietario es un tema verdaderamente curioso, ya que es un problema que se genera por la buena intención del propietario; este cree que dar más calcio al cachorro o darle más vitaminas es bueno y que favorece el crecimiento…

¿Quizás no lo hemos dicho suficientemente alto o el suficiente numero de veces?

¿Quizás los profesionales (vetrinarios, tiendas especializadas, criadores,…) no nos metemos “en camisas de once varas” y preferimos el dinero fácil vendiendo lo que nos piden en lugar de explicar y recomendar lo que un profesional debe recomendar?

¡¡Señoras y señores!!, ¡¡una vez mas, con voz alta y firme repetimos que la suplementacion de un alimento de calidad es mala y que si lo hacemos en un cachorro de raza grande o gigante es peor!!

Los problemas que se le pueden plantear a “Sansón” por culpa de su alimentación hacen que todas las empresas serias de alimentación animal tengan a su disposición en el mercado un alimento específicamente diseñado para cachorros de razas grandes-gigantes, en general podemos decir que los alimentos de crecimiento no deben exceder un 1,8 % de calcio (sustancia seca) ni tampoco deben sobrepasar un 1,6 % de fósforo (sustancia seca) por lo que es lógico pensar que no sera el propietario el que rompa este equilibrio añadiendo calcio si no es por recomendación del veterinario.

El resultado de experimentar con la alimentación equilibrada añadiéndole “cositas” supondrá la inevitable aparición de problemas, muchos de ellos de difícil o imposible solución si no se cogen a tiempo como las malformaciones oseas originadas por un crecimiento inadecuado inducido por una incorrecta alimentación.

Comentar también que en lugar de pasarse con la cantidad de comida (¡¡mira que gordito esta!!, ¡¡Qué mono!!) es siempre mejor quedarse un poquito cortos, ya que la sobrealimentación en el crecimiento predispone a un animal adulto obeso (razas miniatura, pequeñas y medianas) y a problemas musculoesqueleticos; la sobrealimentación en razas grandes en crecimiento no predispone a obesidad de adulto pero acelera el crecimiento lo que provoca la aparición de los citados problemas óseos y musculares, es lógico pensar que si tenemos que construir un edificio gigantesco, sera mejor tomar el tiempo necesario para que la construcción sea sólida que no por intentar acabar antes aparezcan problemas, lo mismo sucede con la “arquitectura” de nuestra mascota, necesita un tiempo para su crecimiento, si este es rápido por un exceso de alimentación o por adiciones innecesarias los problemas aparecen y problemas graves: displasia de cadera, osteocondritis, subluxaciones, deformaciones,…

Para finalizar podíamos resumir lo dicho en dos puntos:

1. “El control de la cantidad de un alimento de calidad durante el crecimiento nos asegura el correcto desarrollo sin afectar al tamaño final del animal, pero reduciendo los riesgos de obesidad y problemas esqueléticos”.

2. “Los cachorros deben alimentarse con la cantidad adecuada de un alimento de buena calidad, diseñado específicamente para el crecimiento y sin ningún tipo de suplementaciones salvo por prescripción del veterinario”.

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