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Su Protección | December 22, 2015

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El celo del gato

El celo del gato

Antes de comenzar deberíamos tener muy presente que el celo de nuestros animales de compañía es una fase “de lo más natural” de su vida reproductiva. Pero… ¿debemos dejar que la naturaleza siga su curso?, ¿debemos permitir una reproducción incontrolada justificándonos en la “naturalidad del tema”?. Una vez más nuestros mejores amigos necesitan de nuestras sabias decisiones para contestar estas difíciles preguntas… ¿sabias decisiones?. Vamos a intentar que lo sean.

 

¿QUÉ ES EL CELO?

El celo es una parte del ciclo sexual de la gata; siendo más concretos, es el período fértil de dicho ciclo sexual. ¡Vamos! Siendo aún más claros, podemos definirlo como el tiempo durante el que la hembra “acepta” relaciones con el macho, pudiendo quedar preñada.

Cuando la gata pasa por esta fase sexual, pone todos sus recursos a trabajar con un solo fin: ¡encontrar un maravilloso galán!…incesantes maullidos, simpáticas “posturitas”, emisión de sugerentes olores…todo ello para estimular al macho deseado.

 

Y LOS MACHOS… ¿TIENEN CELO?

Pues no, los machos no tienen un auténtico celo; pueden ser capaces de aparearse con la hembra en cualquier momento, siempre y cuando la estimulación haya sido suficiente. Los gatos machos suelen estar dispuestos al juego sexual tras los estímulos olfativos o visuales que la hembra en celo les proporciona. A partir de ese momento también pueden “llamar a su amada” mediante penetrantes maullidos, mostrar inquietud e intentos de fuga e incluso llegan a orinarse fuera del lugar habitual como parte del ritual de marcaje de esta fiesta sexual.

 

¿CUÁNDO TIENEN EL PRIMER CELO?

Es difícil concretar una fecha de aparición del celo en nuestros gatos; como media podemos decir que la mayoría suelen presentar el celo entre los seis y los ocho meses de edad. Podremos evidenciar la llegada de esta importante fase por intranquilidad de la hembra, maullidos lastimosos, revolcones, “posturitas” y frotamientos y roces contra objetos, animales y personas. El celo de nuestras gatas no se manifiesta tan claramente como el celo de la perra con síntomas como inflamación de la vulva, descarga hemorrágica…

Es importante comentar que las razas de pelo corto suelen alcanzar el celo de forma más temprana que las razas de pelo largo.

 

¿CON QUÉ FRECUENCIA LO TIENEN?

Esta pregunta también tiene una difícil respuesta: lo único que podemos decir con total seguridad es que el celo está relacionado con el clima y con la cantidad de horas de luz solar. Es por ello que podemos considerar dos períodos sexualmente activos que coinciden con el final del invierno y principios de primavera y el período de finales de verano y principios de otoño. La realidad de nuestro país nos hace pensar que existe un único período de celo entre febrero-marzo hasta septiembre-octubre; en el peor de los casos el celo puede durar…¡todo el año!.

Como podemos ver es prácticamente imposible generalizar, por lo que si tenemos una gata nos daremos cuenta de sus ciclos por la experiencia.

 

¿Y CUÁNTO DURA?

También difícil respuesta. El celo tiene dos partes principales:

1. Proestro: duración de uno a tres días, que coincide con los terribles maullidos, una mayor actividad de la gata y grandes muestras de afecto a los propietarios.

2. Estro: duración variable dependiendo de presencia de otros machos, hembras en celo, climatología…Es el período de absoluta receptividad sexual.

El celo por tanto será la suma de estos dos períodos, que en nuestro país suele coincidir con una semana de duración.

 

¿CÓMO PUEDO EVITAR EL CELO?

Existen dos formas: la farmacológica y la quirúrgica.

La aplicación de fármacos para evitar el celo conlleva más problemas que beneficios, ya que su uso continuo acaba provocando problemas secundarios (alteraciones ováricas, predisposición a infecciones…).

La opción quirúrgica es sin duda la opción a tomar como método de control para los ciclos sexuales de nuestros animales de compañía.

Existen múltiples posibilidades quirúrgicas de complicadísimos nombres, pero podemos asegurar que la cirugía de elección en la gata es la ovariohisterectomía (eliminación quirúrgica de los ovarios y del útero completo), y la castración en los machos (eliminación quirúrgica de los testículos).

 

¿CUÁNDO DEBO OPERAR A MI GATO?

Antes de decir cuándo, nos gustaría aclarar que la esterilización en los gatos es un acto cotidiano y de bajo riesgo en manos de los profesionales veterinarios.

La edad óptima para realizar la esterilización está comprendida entre los tres y los seis meses: el comportamiento sexual no se ha afianzado y al realizar la operación de forma precoz evitamos un primer embarazo no deseado y que aumenten las posibilidades de aparición de tumores de mama, quistes ováricos… En EE.UU. se está debatiendo una esterilización “ultraprecoz” entre las doce y las catorce semanas de edad. Parece que esta cirugía no afecta ni a la salud, ni al comportamiento, ni al crecimiento… Pero con nuestras costumbres europeas de esterilización los resultados son totalmente satisfactorios.

 

¿Y NO ENGORDAN MUCHO?

Pues esta creencia popular no es estrictamente cierta. Podemos admitir que la castración altera el metabolismo de nuestro animal, con lo que aprovecha mejor los alimentos a la vez que disminuye su gasto energético. Vamos, que lo que come… ¡¡le sienta estupendamente!!.

Debemos matizar que el mayor riesgo “de engorde” se produce en las primeras semanas o meses posteriores a la castración; es en este tiempo cuando deberemos restringir la cantidad de alimento habitual o sustituirlo por otro del tipo “light”, a la vez que estimulamos un mayor ejercicio de nuestra mascota. Con estos sencillos trucos conseguiremos erradicar el erróneo pensamiento popular.

 

VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LA ESTERILIZACIÓN

 

1. VENTAJAS:

- Fundamental método de control del número de abandonos.

- Supresión de comportamientos no deseados:

- Machos: agresividad, peleas, fugas, marcaje…

- Hembras: quejidos del celo, fugas, marcaje…

- Aumento de la edad media (principalmente en el macho) y mejora de la calidad de vida (principalmente en la hembra).

- Los animales que viven en libertad están más tranquilos, no vagan por necesidad sexual, tienen menor riesgo de accidentes y padecen menos peleas por competencia sexual.

- Disminución del riesgo de contagios de enfermedades por contacto con otros animales.

- Las hembras verán eliminados los problemas genitales: metritis, piómetras, tumores mamarios, problemas del parto, quistes ováricos…

- Las hembras “olvidarán” el marcaje territorial hasta en el 90% de los casos.

- Los machos verán eliminados sus problemas prostáticos y testiculares (principalmente tumores). 

- Los machos “olvidarán” el marcaje territorial y nos evitará su desagradable e inconfundible olor. El 80% de los operados deja de marcar inmediatamente, un 10% deja de hacerlo de forma gradual y el 10% restante sigue marcando.

 

2. INCONVENIENTES:

- Riesgo quirúrgico: como ya hemos dicho, es un riesgo mínimo dado lo habitual de su realización.

- Alto precio: convendría compararlo con los tratamientos farmacológicos o intentar extrapolar la comparación a la rentabilidad de lo que se previene (abandonos, enfermedades…).

- Aumento de peso: no se produce con alimentación y ejercicio controlado.

- Errores de concepto “muy humanos”:

 - “es bueno que críen por lo menos una vez en su vida”

- “el animal se queda frustrado tras la castración”

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