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Su Protección | January 4, 2016

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El perro y la familia

El perro y la familia
Carlos Rodríguez

Nuestro perro, en realidad, nos ve como a otros perros, con una forma un poco extraña, pero nos acepta como a iguales.

Podemos decir que el cánido familiar está “diseñado” para aceptarnos, para interaccionar con nuestra estructura social y para aceptar a todos sus compañeros.

No queremos hablar de jerarquías, de dominancia, pero si debemos dejar claro que el animal, con una educación en positivo, debe saber aceptar que todos los humanos que conviven con el merecen su respeto.

Si el animal no tiene claro lo que pretendemos de él, si recibe señales contradictorias, estará estresado, frustrado y pueden aparecer los problemas; si por el contrario el animal recibe mensajes coherentes, repetitivos, iguales por parte de todos los miembros del grupo, estará tranquilo y deseoso de recibir más información.

Un perro no genera problemas por rencor, por venganza… ellos actúan mal (a nuestros ojos) por estrés, ansiedad, por fallos en su conocimiento y comprensión del estatus familiar.

Tengamos claro, muy claro, que el perro no se siente mal por aceptar los comandos de toda la familia, todo lo contrario. Si dejamos claro el estatus del animal dentro del grupo será un animal feliz y totalmente equilibrado.

Existen sencillos ejercicios para conseguir que el animal comprenda el estatus familiar, y una forma adecuada es mediante el juego.

Si delimitamos dentro de nuestra casa, la gran guarida del animal, unas zonas de juego, para nuestro perro es algo así como cuando ofrecemos un cómodo asiento a una visita.

Si el perro sabe a donde dirigirse en cada momento, estará tranquilo, sin la menor señal de duda o estrés. Para conseguir esto debemos tener claro que habitaciones o lugares de la casa son los que más nos interesan para la presencia del animal; una vez seleccionadas las habitaciones, seleccionaremos una zona que el animal pueda entender como suya, su zona de juego.

Colocaremos una manta, alfombra… y llevaremos los juguetes que le gustan; cuando veamos que el animal está intranquilo, con intención de interaccionar, llevémosle a esas zonas y dediquemos un poco de nuestro tiempo a jugar con el con sus juguetes para que fidelice la posición. Si interacciona de la forma deseada: ¡¡premios y caricias!! Si no lo hace, tendremos paciencia y seguiremos intentándolo en otras zonas de juego.

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