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Su Protección | January 2, 2016

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Las dietas terapéuticas

Las dietas terapéuticas
Su Protección

Desde los orígenes de la humanidad, los más sabios eran plenamente conscientes de que el hambre y la mala alimentación tenían gran parte de culpa en la aparición de las temidas y poco conocidas enfermedades.
Hipócrates defendió la importancia de una buena dieta como parte fundamental del tratamiento de sus pacientes enfermos (500 años antes de Cristo); por el contrario nuestros más próximos científicos (más prudentes o menos sabios) no reconocieron la importancia de la alimentación como parte del manejo de una enfermedad hasta hace muy poco tiempo.

Las dietas terapéuticas son “recetas” de alto potencial curativo; no son fármacos, son alimentos elaborados específicamente para cada patología, “añadiendo o recortando” los nutrientes que favorecen o perjudican a cada patología en concreto. Actualmente, y gracias a la práctica diaria, podemos confirmar que dichos productos han aumentado la calidad y la vida media de nuestras mascotas.

Su fundamento es bastante sencillo: “aportan lo que beneficia y evitan lo que perjudica”.
A ningún humano dotado de un poco de sentido común se le ocurriría comerse un cocido Madrileño como dieta terapéutica ante una situación de vómitos y diarrea… pues siguiendo con la misma lógica (pero apoyados en estudios e investigaciones), se llega a la conclusión de que ciertos ingredientes y ciertos nutrientes pueden ser beneficiosos en determinadas enfermedades.
Las dietas consiguen alimentar al animal sin alimentar a la patología que le afecta; el fundamento es sencillo pero requiere de la confianza del propietario del animal para el uso correcto de dicha dieta; muchos creen que su animal no podrá curarse si no recibe dosis elevadas de exclusivos y carísimos fármacos, cuando la realidad es que las dietas consiguen una mejoría, e incluso una total curación sin la agresividad de ciertos productos químicos: “las dietas terapéuticas curan mientras nutren”.

Como cualquier producto enfocado a un tratamiento, la efectividad de las dietas terapéuticas depende en gran medida de un correcto diagnóstico de la enfermedad y de la adecuada inclusión de la dieta dentro del tratamiento global.
Existen gran número de patologías (gastritis, cálculos, colitis…) que pueden curarse sin ayuda de fármacos, o en el peor de los casos con una mínima dosificación y sólo durante la fase aguda de la enfermedad (primeros días).
En otras patologías (hepatitis, enfermedades cardíacas,…), la dieta será un punto importante del tratamiento, pero debemos incorporar fármacos específicos para la completa curación; en estas enfermedades, el alimento dietético favorece el estado general del animal, evitando el aporte nutricional de ingredientes o nutrientes que podrían perjudicar (ejemplo: sal en patologías cardíacas) y aportando los ingredientes y nutrientes que favorecen la curación o la estabilización de la patología en curso.

La eficacia, en definitiva, depende del tipo de patología y de la correcta elección por parte del profesional, pudiendo ser una eficacia total o una eficacia complementaria al resto del tratamiento.

Muchos propietarios se plantean el uso de dietas “caseras” para la curación de patologías en su animal de compañía: tiene diarrea, le damos arroz hervido; tiene “la tripa revuelta”, que coma jamón York…
¿Se pueden “fabricar” dietas terapéuticas en casa?… Poder, poder… ¡¡sí se puede!!, pero es bastante complicado y de una incuestionable inexactitud.

Si necesitamos que el alimento dietético de nuestra mascota aporte, por ejemplo, un 25% de proteína de alta calidad… ¿de dónde “la sacamos”?; podemos pensar que existen recetas que cumplan con las necesidades nutricionales de las distintas patologías… ¡¡y así es!!, pero el problema es que nosotros no podemos asegurar que el pollo o el pavo de ayer tengan el mismo porcentaje y calidad de proteínas que el de hoy, ¡¡si no podemos conseguir el mismo sabor de la paella de los domingos… cómo nos podemos arriesgar en la elaboración de tan importantes alimentos…!!

¿A alguno de ustedes se le ha pasado por la cabeza fabricar aspirinas en casa?, ¿se las tomarían con la misma confianza que las fabricadas por la empresa en cuestión?, ¿confiarían su salud y la de sus familiares a su supuesta habilidad en esta difícil materia?… Recomendamos evitar los experimentos, la salud de su mascota es lo más importante,… pero… ¡¡si quieren probar… aquí va una dieta!!:

Dieta casera de alta digestibilidad
(recomendable en patologías digestivas, inapetencia,…)

- 1/2 taza de harina (113 ml.)
- taza y media (340gr.) de crema de queso (“cottage”).
- un huevo cocido (50 gr.)
- 25 gr. de levadura de cerveza.
- 45 gr. de azúcar.
- 15 gr. de aceite vegetal.
- 5 gr. de cloruro potásico.
- 4,5 gr. de fosfato dicálcico.
- 5 gr. de carbonato cálcico.
- suplementar con vitaminas y resto de minerales no incluidos.

Elaboración: cocinar la harina siguiendo las recomendaciones del fabricante, añadiendo sal  y enfriar. Añadir el resto de ingredientes a la harina y mezclar.

Es conveniente que nos planteemos las siguientes preguntas ante esta dieta:

. ¿Se fía usted de ella más que de una similar elaborada por un fabricante de prestigio?
. ¿Cree que esta dieta será más beneficiosa?
. ¿Cree que esta dieta es más económica?

No todas las patologías existentes tienen una dieta de referencia; pero sí podemos decir que todo animal enfermo puede verse beneficiado por alguna de las dietas terapéuticas que existen en el mercado.

Existen patologías con dietas específicas para su tratamiento, y existen otras sin dieta específica pero que se benefician del aporte nutricional de dietas enfocadas a otras patologías.

La lista de enfermedades que poseen una dieta específica para su tratamiento es muy amplia, pero las que citamos a continuación son las patologías que se ven “más beneficiadas” por la existencia de alguna dieta de referencia en el mercado:

- traumatismos.
– sepsis (infecciones).
– fiebre (sin determinar causa).
– cirugías y post operatorios.
– enf. autoinmunes.
– cáncer.
– urolitiasis y cristaluria.
– dermatitis alérgica.
– pancreatitis.
– patologías cardíacas (insuficiencia, congestión…).
– enf. hepática (cirrosis, hepatitis,…).
– enf. renal (insuficiencia renal aguda y crónica,…).
– alt. gastrointestinales (gastritis, gastroenteritis,…)
– insuf. pancreática.
– convalecencia.
– patologías de la reproducción y crecimiento.
– enf. esquelética.
– obesidad (prevención y tratamiento).
– enf. cutáneas no alérgicas.
– control del sarro-halitosis-gingivitis.
– estreñimiento.
– diabetes.
– hiperlipidemia.
– etc, etc, etc …

Ahora que conocemos para que sirven, la lista de enfermedades que podemos tratar con ellas… se nos plantea una nueva pregunta… ¿el uso indiscriminado de las dietas terapéuticas puede originar problemas a nuestro animal de compañía?

Las dietas mencionadas están pensadas para unas necesidades muy concretas y para períodos en los que la enfermedad requiera de su uso y administración.
Cuando la patología desaparece, se hace necesario el retorno a la alimentación del tipo “animal sano” (según edad, estado y grado de actividad); si mantenemos el alimento dietético de forma constante y sin necesidad, provocaremos posibles enfermedades secundarias y carenciales, ya que como hemos comentado, las dietas tienen los nutrientes que la enfermedad demanda, que no tienen por que ser los mismos que los que necesita el animal en correcto estado sanitario.

Finalmente debemos plantearnos el por qué de su venta y distribución de forma exclusiva en clínicas veterinarias.
La venta de las dietas se realiza exclusivamente por profesionales porque no estamos hablando de un juguete, ni de una camita, ni de unos exquisitos huesecillos de premio… estamos hablando de unos alimentos para tratar las enfermedades de nuestros mejores amigos, y en este tema, el que debe llevar la voz cantante es el veterinario.
El profesional valorará el caso, realizará pruebas y alcanzará un diagnóstico… ¡¡y pondrá el tratamiento!!

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