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Su Protección | December 23, 2015

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Los problemas auditivos en perros y gatos

Los problemas auditivos en perros y gatos
Su Protección

Nos encontramos ante el principal protagonista de uno de los sentidos más desarrollados de nuestras mascotas: el oído.

Un órgano sensitivo fundamental pero… ¡¡Muy sensible!!
Es difícil encontrar a un animal de compañía que no haya padecido alguna de las variadas patologías que suelen afectar a esta “especie de radar móvil”.

¿Cómo es?

El oído se divide en tres partes principales:

- Oído externo: Una de sus partes fundamentales son los pabellones auriculares u orejas de variadas formas, tamaños y posiciones según la raza del animal. Dentro del oído externo también no es encontramos con el conducto auditivo externo, es un “tubo” que une el exterior con el tímpano (final del oído externo y comienzo del oído medio).
- Oído medio: Comprende la membrana timpánica o tímpano, los huesecillos del oído (estribo, martillo y yunque) y la ampolla ósea (cavidad timpánica).
- Oído interno: Compuesto por los laberintos óseos y el membranoso (responsables entre otras funciones del equilibrio), que se encuentran alojados en el hueso temporal.

EL PABELLÓN AURICULAR
Son las estructuras visibles del oído (dos pabellones), de tamaño y forma variada según la raza del animal. Poseen una parte cubierta de pelo (la parte posterior y convexa) una parte sin pelo (anterior y cóncava).
Esta formado de piel y cartílago, podemos decir que su estructura es como un “bocadillo” de cartílago entre dos “rebanadas” de piel (piel- cartílago – piel).
- Enfermedades del Pabellón Auricular:
Son muchas las patologías que pueden afectar al pabellón auricular de nuestras mascotas, intentaremos comentar las más frecuentes:
- Sarna Sarcoptica: Producida por el sarcoptes scabiei, existe una dermatitits con intenso picor que afecta a cabeza, lado externo del pabellón auricular, codos, rodillas y vientre. Las lesiones del pabellón auricular consisten en alopecias (zonas sin pelo), enrojecimiento, descamación, costras…
Si frotamos la zona lesionada, el animal sufrirá un reflejo de rascado con su pata trasera (reflejo ariculo femoral), este reflejo también aparece en otras patologías auriculares.
El tratamiento consiste en fármacos específicos para la sarna (ivermectina).
- Heridas: Habituales en el pabellón por peleas con otros animales, “enganchones” en el campo, lesiones por autorrascado…
El tratamiento varía según la extensión y penetración de la lesión, lo más habitual consiste en la limpieza con antisépticos y/o pomadas antibióticas-cicatrizantes, permitiendo la curación de la lesión; en casos más graves será necesaria la aplicación de puntos de sutura.
- Hematomas auriculares: Llamados otohematomas, estas lesiones aparecen generalmente por autolesiones por rascado del animal; existe un problema de base (otitits infecciosa, cuerpo extraño en el canal) que provoca molestia auricular, el animal se rasca y provoca una lesión en alguno de los vasos del pabellón auricular, existe sangrado interno (entre piel y cartílago) y acumulo de la sangre en forma de hematoma. Para solucionar este problema el profesional podrá extraer sangre del hematoma mediante punción o mediante una incisión quirúrgica.

EL CONDUCTO AUDITIVO EXTERNO
Podemos definir este conducto como un “tubo” de cartílago que se extiende desde el pabellón auricular hasta el tímpano. En el perro es un canal largo (5 -10cm) y extrecho (4-7cm). Su función es conducir ondas sonoras y las vibraciones que proceden del exterior.
El “tubo” está cubierto por glándulas sebáceas y ceruminosas, sus secreciones son las responsables de proteger el conducto, así como de mantener la membrana timpánica húmeda y flexible. La combinación de estas secreciones da lugar a “la cera”.
- Enfermedades del conducto auditivo externo:
- Otitis externa: Podríamos definirla como la inflamación del epitelio que cubre el conducto auditivo externo. La otitis externa afecta acerca del 10 -25% de la población canina y al 15% de la felina.
Los síntomas que se asocian a la otitis externa son: sacudidas de cabeza, picor, dolor, olor y secreciones.
Existen múltiples factores que intervienen en el desarrollo de este problema y entre ellos están:
- Factores primarios: Son aquellos capaces de iniciar la inflamación en un oído normal y
sano:
- Cuerpos extraños (vegetales, suciedad…)
- Hipersensibilidad (alimentos, medicamentos…)
- Ectoparásitos (otodectes, demodex, sarcoptes…)
- Enfermedades víricas (moquillo)
- Factores predisponentes: Son los que favorecen la aparición de la enfermedad:
- Predisposición anatómica (oreja péndula, pelaje denso en la entrada del conducto
auditivo, conductos estrechos… (Shar-pei, Chow-Chow)
- Excesiva humedad del oído
- Aumento de la temperatura ambiental
- Irritaciones por excesivas o inadecuada limpieza
- Enfermedades sistémicas
- Factores perpetuanes: Son aquellos capaces de mantener el problema en el tiempo
- Bacterias, levaduras…
- Otitis media
- Errores terapéuticos (automedicación, error profesional…)

Ante la aparición de otitis externa, acudiremos al veterinario y no aplicaremos ningún tratamiento sin consultar al profesional, aunque dispongamos de un tratamiento que anteriormente se haya utilizado con la misma finalidad.
El veterinario nos preguntará y realizará los estudios necesarios (examen físico, antibiograma…) para detectar la causa y aplicar un tratamiento exacto que corte el problema de raíz.
Los errores terapéuticos en las otitis suelen ser las causas de graves problemas crónicos.
Para prevenir esta patología deberemos limpiar periódicamente el pabellón (mínimo una vez a la semana) y la entrada del conducto. No debemos obsesionarnos con limpiar el interior ya que puede ser causa de irritaciones innecesarias. Lo más adecuado es la limpieza en seco con gasas o papel, retirando la suciedad visible. También sería conveniente retirar los pelos que obstruyen la entrada del conducto, es simple: con nuestros propios dedos o pinzas tiraremos de ellos; si acostrumbramos al animal desde pequeños, no le molestará y reduciremos en una gran medida la aparición de otitis.

EL OIDO MEDIO
El oído medio consta de: membrana timpánica, ampolla ósea (cavidad timpánica) y la cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribo).
- Enfermedades del oído medio:
- Otitis media: Suele aparecer de forma secundaria a una externa y debido a la transmisión de la infección a través del tímpano lesionado (perforación timpánica). Esta timpánica suele deberse a cuerpos extraños que inician la infección. Otras causas de la otitis media son: micosis, neoplasias, pólipos, traumatismos…
Entre los principales síntomas tenemos algunos que coinciden con la otitis externa: sacudidas de cabeza, rascado, secreción, olor… Y otros más significativos de otitis media: estrechamiento del canal, caída de la oreja o del labio (parálisis del nervio facial), babeo…
En el diagnóstico, aparte de los estudios realizados en una otitis externa, se utiliza la radiología e incluso la exploración quirúrgica que aparte de un medio diagnóstico es utilizada por el profesional como una importante vía para el tratamiento, ya que los tratamientos farmacológicos (antibioterapia tópica y sistémica) suelen ser insuficientes en este tipo de patologías.

El OIDO INTERNO
Formado por dos partes, una dentro de otra, el laberinto óseo es una serie de canales que se encuentran en el hueso temporal y dentro de estos canales, unas estructuras membranosas (laberinto membranoso).
Formadas por: la coclea, el vestíbulo (utrículo y sáculo) y tres canales semicirculares. Todas estas estructuras participan en las siguientes funciones:
- Función auditiva (coclea)
- Mantenimiento de la postura y el equilibrio (resto de estructuras del oído interno)

- Enfermedades del oído interno:
- Otitis interna: Por progresión de una otitis media hacía estructuras más internas. Entre los
síntoma característicos de este problema encontramos la inclinación de la cabeza hacia el l
lado lesionado, caídas o vueltas hacia el lado lesionado. El diagnóstico aplicado es similar a la otitis media acompañado de un examen neurológico.
Es necesaria la aplicación de un tratamiento médico o quirúrgico agresivo para prevenir la
diseminación de la enfermedad al tronco cerebral.

SORDERA
El pabellón auricular es el responsable de captar las ondas para “conducirlas” hacia el conducto auditivo externo; este las amplifica y las transmite hasta el tímpano. Los movimientos provocados por las ondas en el tímpano son transmitidos a los huesecillos que a su vez están conectados al oído interno. Desde aquí comienza una “transmisión nerviosa” que termina con la llegada de la información al sistema nervioso central.
- Causas de la sordera:
Los dos principales tipos de sordera son:
- Sordera de conducción: cuando existe un fallo de transmisión de la vibración hasta el
oído interno y el sistema nervioso. Las enfermedades del canal, del timpano… Son
casusas de este tipo de sordera; como ejemplo, la oclusión del canal por acumulación
de cera, la perforación o destrucción timpánica y las otitis externas de carácter grave
- Sordera sensorineural: Por alteraciones del oído interno y de las rutas neurológicas
centrales responsables de la transmisión de la información sonora. Entre las causas de
este tipo de sordera tenemos: sordera hereditaria (animales con predominio del
blanco en su pelaje, darlmata, setter inglés, collie, barbudos…) Daño neurológico por
sustancias o fármacos ototóxicos, sordera senil…
Para evaluar la sordera debemos evitar sonidos que puedan ser percibidos (portazos) o vistas (palmas). Algunos animales se acostumbran a ciertos sonidos repetidos y parecen sordos cuando no lo son.
El profesional realizará las pruebas necesarias para confirmar la ausencia de patologías en todo el trayecto auditivo (otoscopio, radiología, análisis del líquido cefalorraquídeo, resonancia magnética, audiometría…)
Una vez confirmada la sordera sólo quedará estudiar la posibilidad, o no, de tratamiento, ya que existen casos en los que será inviable el tratamiento.

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