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Su Protección | January 3, 2016

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Mi perro sufre estrés

Mi perro sufre estrés
Su Protección

No solo los seres humanos podemos padecer estrés, situaciones estresantes que alteren nuestro normal comportamiento.

El perro puede ver alterado su equilibrio comportamental por múltiples causas que deben ser valoradas y tratadas.

Es difícil hacer comprender a muchos propietario que su perro tiene estrés, que padece un problema de comportamiento, cuando todavía en la medicina humana se intenta evitar “el uso” de los profesionales de la psiquiatría y de la psicología.

Nuestro perro tiene su forma de ser, su “personalidad”… Cuando la situación vital en la que se ve inmerso difiere mucho de sus necesidades, aparecen los problemas: poco contacto con otros seres vivos, castigos “absurdos”, cambios de domicilio…

El perro manifiesta sus alteraciones comportamentales de muchas formas, según sea la causa del problema: con miedo, con agresividad, rompiendo cosas en el hogar, con comportamientos higiénicos descontrolados…

Lo que sí debemos tener muy, pero que muy claro, es que el animal no efectúa esos comportamientos como venganza, para amargarnos la vida… Ellos, por fortuna, no tienen ese “humano” comportamiento, ellos actúan así porque tienen un problema.

En demasiadas ocasiones, el propietario reacciona castigando al animal, intentando solucionar el problema por sus propios medios “y entenderes” o, aún peor, “ayudado” por los consejos de algún presunto experto.

Si nuestro animal presenta alteraciones de comportamiento, debemos acudir al veterinario; el profesional, lo primero, descartará que esa situación se deba a algún problema físico, orgánico… si no es así, el siguiente paso será ponernos en contacto con un veterinario especializado en comportamiento (etólogo).

Este profesional valorará la situación y nos planteará los posibles tratamientos (farmacológicos y de terapias de modificación de conducta) que sean necesarios.

Para conseguirlo, es más que posible que también tengamos que acudir a un buen educador canino, que pondrá en práctica las pautas que el etólogo recomiende.

Si nuestro perro está “estresado”, no es para fastidiarnos, es que tiene un problema.

Pongámonos en manos de los profesionales.

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