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Su Protección | December 26, 2015

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Reacciones adversas a los alimentos

Reacciones adversas a los alimentos
Su Protección

Una reacción adversa a un alimento podría definirse como aquella respuesta anormal del organismo del animal ante la ingestión de un alimento a de alguno de los aditivos que contiene.

Dichas reacciones adversas han sido incluidas habitualmente en los términos alergia e hipersensibilidad alimentaria; en realidad estos dos términos solo deberían ser utilizados en los casos en los que las reacciones adversas alimentarias tienen un mecanismo inmunológico. Por ello, la clasificación de las reacciones adversas debería distinguir claramente entre aquellas con mecanismo inmunológico y sin mecanismo inmunológico; la clasificación quedaría como sigue:

Reacciones adversas:

Inmunológicas:

  • Anafilaxis alimentaria.
  • Alergia al alimento.

No inmunológicas:

  • Intolerancia al alimento.
  • Reacción metabólica al alimento.
  • Envenenamiento alimentario.
  • Idiosincrasia alimentaria.
  • Reacción farmacológica al alimento.
  • Indiscreción alimentaria.

Las reacciones adversas a los alimentos en los animales de compañía, y más concretamente en el perro, no son poco habituales; ello es debido en gran parte a la innecesaria variedad de alimentos que en gran número de ocasiones ingieren.
A pesar del aluvión de alimentos ingeridos, la frecuencia relativa de aparición de reacciones adversas es baja, del 1 al 6% de las dermatosis y del 10 al 20% de las respuestas alérgicas; ello es debido principalmente a la eficacia de la barrera mucosa gastrointestinal.

Cuando se sospecha un problema de reacción adversa a los alimentos, deberán ser valorados y tenidos en cuenta los siguientes elementos:

- Alimento comercial habitual.
- Premios comerciales (galletas, huesos…)
- Suplementos (vitaminas, minerales…)
- Fármacos.
- Juguetes.
- Alimentos humanos.
Es fundamental que todos los elementos anteriormente citados sean tenidos en cuenta por el propietario, ya que en la mayoría de las ocasiones un perro no solo tiene acceso a su alimento comercial.

Entre los principales factores de riesgo que debemos tener en cuenta para paliar en lo posible la aparición de reacciones adversas a los alimentos tenemos:

- Ciertos alimentos o ciertos ingredientes de los alimentos: el veterinario será el responsable de orientarnos en cuales alimentos comerciales (marcas y gamas) son más adecuados para la prevención de estos problemas.
- Las proteínas de escasa digestibilidad.
- Todas aquellas enfermedades que aumenten la permeabilidad de la mucosa intestinal, como por ejemplo las enteritis virales.
- Ciertas razas.
- Edad (menos de un año de vida).
- Otras enfermedades alérgicas.

SÍNTOMAS DERMATOLÓGICOS

Las alteraciones dermatológicas debidas a reacciones adversas a los alimentos afectan a animales desde los 4 meses de edad hasta los 14 años; algunos autores comentan que no existe predisposición racial, pero otros sin embargo citan ciertas razas como predispuestas a este tipo de alteraciones; entre otras están: Cocker spaniel, Labrador, Golden, Shar Pei, Boxer, Dálmata, Pastor Alemán…
Podemos decir que la aparición del problema no guarda relación alguna con las estaciones, que puede o no guardar relación con síntomas gastrointestinales y que el principal síntoma dermatológico es la dermatitis pruriginosa (inflamación de la piel con picor).
El picor es de intensidad variable y las lesiones se aprecian con mayor frecuencia en orejas, axilas, zona inguinal y perineal, cara y patas. Es muy importante tener en cuenta que hasta un 25-30% de los perros con reacciones adversas a los alimentos sólo tienen lesiones en las orejas (otitis externa bilateral con picor).
En los casos en que la reacción adversa se debe a una reacción inmunitaria severa (anafilaxis alimentaria) se pueden presentar síntomas que afecten a todo el organismo; lo más habitual es que la reacción inmunitaria severa a los alimentos o a alguno de sus componentes (aditivos) curse con angioedema o edema facioconjuntival; el perro presenta grandes zonas de inflamación edematosa en párpados, labios, oreja, conjuntiva… con o sin picor.

SÍNTOMAS GASTROINTESTINALES

La aparición de síntomas gastrointestinales por reacciones adversas a los alimentos es posible y entre los más frecuentes tenemos los vómitos y las diarreas.
La diarrea suele ser intensa y acuosa, con o sin moco y hemorragia.
Algunos animales presentan también dolor abdominal intermitente.

REACCIONES INMUNOLÓGICAS AL ALIMENTO

Según los estudios y encuestas realizados sobre los posibles ingredientes o componentes de los alimentos causantes de signos dermatológicos de alergia alimentaria tenemos los siguientes:
- Ciertos colorantes y conservantes.
- Trigo, maíz y soja.
- Carne de vacuno y de ave.
- Huevo.
- Derivados lácteos.

La ingestión de cualquiera de estos ingredientes, o una combinación de los mismos, es capaz de provocar una reacción inmunitaria en determinados animales; para que ello suceda, deben existir unos factores predisponentes:

- Insuficiencia o incapacidad de la barrera mucosa gastrointestinal:
. Por ingestión de proteínas poco digestibles.
. Por digestión incompleta de las proteínas.
. Por un aumento de permeabilidad de la mucosa intestinal.
. Por cambios en la composición del mucus debido a procesos inflamatorios.

- Por defectos en la regulación de la inmunidad:
. Reducción de la secreción de ciertas inmunoglobulinas (Ig A).
. Alteraciones de los monocitos y de los macrófagos.

REACCIONES NO INMUNOLÓGICAS AL ALIMENTO

Entre las principales reacciones adversas a los alimentos sin relación con mecanismos inmunológicos tenemos:

- ENVENENAMIENTO POR EL ALIMENTO: también llamada Toxicosis alimentaria; podríamos definirlo como el efecto adverso causado por la acción directa de un alimento o un aditivo sobre el animal. Entre los principales ejemplos de Toxicosis alimentaria tenemos:

Exceso de nutrientes: excesos de vitaminas A y D.

  • Alimentos contaminados (microorganismos o sus metabolitos tóxicos).
  • Determinados alimentos: cebollas, chocolate…
  • Ciertos conservantes alimentarios de acción tóxica.

- REACCIONES A LOS ADITIVOS: existe un amplio número de aditivos alimentarios sospechosos de ser capaces de provocar reacciones adversas en los animales de compañía; pero la sospecha en la mayoría de los casos no ha sido del todo determinada por lo que se requieren aún más estudios para confirmar cuales pueden afectar y cuales son sus mecanismos de acción.

- INTOLERANCIA A LOS HIDRATOS DE CARBONO: son relativamente comunes las apariciones de diarreas y dolor abdominal en perros con intolerancia a la lactosa y que ingieren de forma habitual o esporádica leche de vaca.

- INDISCRECIÓN ALIMENTARIA: el excesivo consumo de alimentos específicos, el continuo picoteo de alimentos humanos, los robos de basuras… suelen acompañarse de síntomas gastrointestinales en el animal. La realidad del problema se produce por un excesivo consumo de grasa, por ingestión de bacterias y sus toxinas o por la introducción en el aparato digestivo del animal de elementos tan poco digestibles como por ejemplo huesos.

DIAGNÓSTICO, PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO

Cuando se sospecha de alguno de los problemas anteriormente comentados, la visita al veterinario será fundamental; pero no solo el profesional tendrá una actuación importante, el propietario del animal deberá ofrecer una información completa sobre la alimentación regular de su perro así como de todos aquellos otros productos que la mascota pueda haber ingerido; entre estos están los premios, los juguetes masticables, los alimentos de consumo humano y el acceso a otras fuentes de alimento, como por ejemplo la comida de gatos que residen en la misma vivienda.
No deberán ser olvidados los suplementos (vitaminas y minerales), los medicamentos…
Existe un factor de riesgo en la presentación de reacciones adversas a los alimentos que es la presencia en los mismos de aminas vaso activas o biogénicas, como la histamina. Los niveles más elevados de histamina se encuentran en los alimentos húmedos para gatos elaborados a base de pescado o con materiales solubles de pescado; también se encuentran estas aminas vaso activas o biogénicas en alimentos de consumo humano como el tomate, el aguacate, el queso, el hígado, salchichas y ciertos pescados.

Para solucionar el problema no siempre será necesario cambiar el método de alimentación empleado, pero de lo que sí deberemos estar plenamente seguros es que dicho método es el apropiado. Para conseguir esta valoración el profesional deberá tener muy en cuenta los siguientes puntos:
- Las vías de alimentación.
- La cantidad ofrecida.
- Cómo se ofrece.
- El acceso a otros alimentos.
- Quién es el encargado de alimentar al animal

Con todos los datos anteriormente citados, el veterinario estará capacitado para plantear un PLAN DE ALIMENTACIÓN.
Dicho plan de alimentación suele pasar por una alimentación de eliminación; esta alimentación consiste en:
- Incluir un número reducido de fuentes de proteína muy digestibles o de hidrolizados de proteína; será adecuado utilizar una o dos fuentes de proteína, preferiblemente aquellas a las que no haya sido expuesto el animal con anterioridad. En lo referente a la digestibilidad, si una proteína es muy digestible, al fraccionarse se dan aminoácidos libres y pequeños péptidos, ambos con una acción antigénica muy débil.
- Evitar los excesos de proteína.
- Evitar los aditivos y las aminas vaso activas. En lo referente a los aditivos, y como ya hemos comentado con anterioridad, no existe información técnica documentada en la que se les atribuya directamente la responsabilidad de una acción adversa… pero indudablemente es preferible evitarlos en las dietas de eliminación.
- Proporcionar una composición nutricional adecuada para la edad, estado y estilo de vida del animal. Este es un punto fundamental ya que en un gran número de casos los animales afectados y con dieta de eliminación son cachorros; unos ejemplares con unas necesidades nutricionales elevadas y que deben ser cubiertas por el alimento utilizado.

Antes de iniciar un tratamiento con una dieta de eliminación, el propietario deberá ofrecer el alimento habitual a su perro durante una a dos semanas; durante ese tiempo también deberá apuntar la cantidad ofrecida y cualquier otro producto que ingiera el animal. También deberá anotar la aparición y el tipo de alteraciones que se provocan en el animal durante esos días.
Tras este tiempo será el momento de ofrecer una dieta de eliminación, comercial o casera, que haya sido recomendada por el profesional; el animal se alimentará durante cuatro a doce semanas, periodo durante el cual no podrá ingerir nada más que la dieta de eliminación prescrita. El propietario anotará también la cantidad ingerida y las posibles reacciones adversas que se produzcan.

El diagnostico definitivo de reacción adversa a los alimentos se confirma si los signos reaparecen a los 10 a 14 días de volver a aplicar el antiguo método de alimentación al animal. Tras la confirmación del problema y volviendo a administrar la dieta de eliminación, los problemas deberían desaparecer completamente.

Será labor del profesional tras el diagnostico definitivo, la elección de un alimento con el que el animal no vuelva a presentar reacciones adversas a los alimentos.

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